¿DECISIONES CORRECTAS?
Por Adriana Vargas
En los últimos meses del año Coahuila y la Comarca Lagunera se han puesto en alto en méritos que tienen que ver con la cultura y el arte: se llevó a cabo en Torreón el Congreso Internacional de Museos “Intercom 2009” con sede en el Museo Arocena, un encuentro al que acudieron exponentes del arte plástico y el quehacer museístico de más de 20 países.
También escritores coahuilenses fueron laureados con premios, tal es el caso de Carlos Reyes que presentó recientemente su novela “Trasvesti”, la cual resultó ganadora del Premio Binacional de Novela “Border Words” en Tijuana. Y una vez más el talento literario lagunero estuvo presente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), con la presentación de la novela “Leyenda Morgan” de Jaime Muñoz Vargas.
Los méritos de los creadores laguneros no terminan aquí. La Camerata de Coahuila presentó a los medios laguneros el 8 de diciembre su cuarto disco compacto “Aconcagua” una nueva grabación con el bandoneonista César Olguín de obras del genial compositor argentino Astor Piazzolla. El disco es producido por la casa disquera “Quindecim Records” que promete una distribución nacional e internacional.
Lo más importante es que al final del año no ha habido semanas o días en que no tengamos noticias agradables de lo que los artistas laguneros están haciendo en beneficio del crecimiento cultural. Pero no siempre las noticias van acompañadas de decisiones correctas en cuanto a gestión cultural se refiere.
A finales de noviembre el Instituto Coahuilense de Cultura realizó cambios en la administración de la región lagunera. Jaime Hinojosa, quien era director del Centro de Iniciación Artística Pilar Rioja (Cinart) fue removido de su puesto y su lugar ha sido ocupado por Julia Meléndez, quien hace la función de coordinadora del centro que recibe diariamente a más de 400 personas en todas las disciplinas artísticas, además de contar con un teatro e instalaciones adecuadas para la práctica profesional de la música y la danza.
El maestro Jaime Hinojosa, no sobra decirlo, se encuentra entre los artistas que habitan en La Laguna con más larga trayectoria tanto en el lado de la ejecución (fue bailarín por más de 20 años del Ballet Independiente de México) y por el lado de la dirección (ha sido director de la compañía lagunera de danza Mezquite por 12 años, maestro de la Escuela Superior de Danza y coreógrafo).
La decisión de mover a Hinojosa de su función, que sólo ha sido justificada por personal del Icocult como parte de cambios administrativos sin más, aun tiene a muchos laguneros desconcertados por el destino que tomará la institución cultural.
No cabe aquí demeritar el trabajo que apenas empieza a realizar Julia Meléndez en el Cinart, eso en el futuro habrá de juzgarse por la comunidad cultural: alumnos, maestros y creadores. Pero sí vale la pena reflexionar en torno a la importancia que se le da a proyectos artísticos y a las personas que trabajan en ellos por vocación.
Con la salida del maestro Hinojosa del Cinart, queda la duda de si el proyecto que él ha forjado desde hace 12 años de una escuela profesional de danza (que ya empieza a dar frutos pues cuenta con más de 40 alumnos), de verdad será apoyada por algún patronato, institución o mecenas de la cultura.
Por fortuna sabemos que la vida de un creador artístico, no empieza ni termina con su trabajo en alguna institución cultural. Sabemos que muchos se casan con algún gobierno que los patrocina o les da puerta abierta a la producción de sus obras.
Pero eso no ha ocurrido con el proyecto de danza contemporánea, pues Jaime Hinojosa ha trabajado para el Gobierno de Coahuila como director del Cinart, pero la compañía Mezquite y la Escuela de Danza no cuentan con presupuesto alguno.
Está por comenzar un nuevo año con nuevos funcionarios municipales en todo el Estado. Por lo que se refiere a la cultura será momento de que los ediles reflexionen bien a quién delegarán la gestión de esta importante área de crecimiento y desarrollo social.
Porque solo el futuro nos dirá si las decisiones tomadas por actuales directivos estatales en cultura han sido las correctas, y si lo que harán los o las próximas directoras de cultura municipales irán en beneficio de proyectos educativos y artísticos, verdaderamente relevantes y duraderos.
Nota: Publicado también en http://www.coahuiltecamedios.com/
martes, 8 de diciembre de 2009
viernes, 6 de noviembre de 2009
Recordando a Simone… (con todo y su Sartré)
En los treinta y tantos de las mujeres, no digo sólo de las europeas o norteamericanas, sino también de las mexicanas, los convencionalismos pasaron a mejor vida. Se tiene acceso no sólo al trabajo y al éxito, sino a decidir cuándo y cómo, por dónde y en qué grado de intensidad vivir la vida.
Me animé a escribir un artículo sobre la libertad de las mujeres al leer una pequeña biografía de Simone de Beauvoir, por la escritora española Rosa Montero en el libro “Historias de Mujeres”. Y digo que me animé por si acaso se considerara trillado el tema. No obstante, esa libertad es algo que cuesta mucho construir.
Sabemos que las mujeres mexicanas cada vez más se sienten seguras de esperar para tener esposo e hijos. Que muchas deciden no tenerlos a ambos, o eligen el matrimonio sin hijos o los hijos sin padre – esposo. Pero aún así, ¿cuántas realmente se animan a casarse sin temor a divorciarse?, ¿a emprender un viaje largo sin rendirle cuentas a nadie?, ¿a iniciar un negocio sin el apoyo de un hombre o de alguien más?, ¿a tener por amante una mujer, o varias, o varios o de ambos sexos?
No defenderé ninguna preferencia sexual, ni criticaré a aquellas mujeres que sólo decidan llevar la vida conforme a las leyes civiles y religiosas. Pero sí merece la pena reflexionar, ¿hasta qué punto nos hemos dado permiso de ser libres para construirnos a nosotras mismas?
No me considero parte de un grupo de mujeres frustradas de no hacer lo que les gusta, de no estar con la persona que aman, de odiar a todos los hombres y tener conflictos sentimentales con la figura paterna y cualquier atisbo de masculinidad.
Pero, caray… cuando uno lee la biografía de la Simone, es envidiable ese grado de libertad, aun cuando esa libertad implique un auto castigo. El alma gemela de Sartré, podríamos llamarla, creció en los años veinte en París, década de grandes cambios, del boom de la música, el arte, la vida en los cafés y el asomo de la libertad. Ella la tomó con tal ánimo que se despojó de todo tipo de prejuicios, se quitó a cuestas el breve legado de moralidad inculcado por su familia y se dedicó a la reflexión, a la introspección existencial.
Pero también se entregó, pareciendo olvidarse del amor a sí misma, a la admiración total por Jean Paul. A la complacencia absoluta hacia sus deseos y sus engaños que los llevaron a compartir amantes de ambos sexos.
Pero no sólo por eso es que me propuse recordar aquí a Simone “Castor”, como la llamaba Sartré. Sino por ese ímpetu de ser generosa con su libertad, con el conocimiento y con todo lo que significaba enriquecer su propio espíritu.
Dice Rosa Montero sobre la filósofa francesa: “Simone, el Castor, la inmensa Simona que gravitó sobre generaciones de mujeres con su rotundo ejemplo de fuerza e independencia, era al parecer así en su vida privada: laboriosa, precisa, congelada. Implacable en la construcción de su vida y en su relación con los demás”.
Y en ese espíritu de fuerza ha estado inspirada la obra y camino de muchas feministas por el mundo. Qué mejor lección nos dio la Simone, ese poder de fundar y re fundarse a sí misma.
Me animé a escribir un artículo sobre la libertad de las mujeres al leer una pequeña biografía de Simone de Beauvoir, por la escritora española Rosa Montero en el libro “Historias de Mujeres”. Y digo que me animé por si acaso se considerara trillado el tema. No obstante, esa libertad es algo que cuesta mucho construir.
Sabemos que las mujeres mexicanas cada vez más se sienten seguras de esperar para tener esposo e hijos. Que muchas deciden no tenerlos a ambos, o eligen el matrimonio sin hijos o los hijos sin padre – esposo. Pero aún así, ¿cuántas realmente se animan a casarse sin temor a divorciarse?, ¿a emprender un viaje largo sin rendirle cuentas a nadie?, ¿a iniciar un negocio sin el apoyo de un hombre o de alguien más?, ¿a tener por amante una mujer, o varias, o varios o de ambos sexos?
No defenderé ninguna preferencia sexual, ni criticaré a aquellas mujeres que sólo decidan llevar la vida conforme a las leyes civiles y religiosas. Pero sí merece la pena reflexionar, ¿hasta qué punto nos hemos dado permiso de ser libres para construirnos a nosotras mismas?
No me considero parte de un grupo de mujeres frustradas de no hacer lo que les gusta, de no estar con la persona que aman, de odiar a todos los hombres y tener conflictos sentimentales con la figura paterna y cualquier atisbo de masculinidad.
Pero, caray… cuando uno lee la biografía de la Simone, es envidiable ese grado de libertad, aun cuando esa libertad implique un auto castigo. El alma gemela de Sartré, podríamos llamarla, creció en los años veinte en París, década de grandes cambios, del boom de la música, el arte, la vida en los cafés y el asomo de la libertad. Ella la tomó con tal ánimo que se despojó de todo tipo de prejuicios, se quitó a cuestas el breve legado de moralidad inculcado por su familia y se dedicó a la reflexión, a la introspección existencial.
Pero también se entregó, pareciendo olvidarse del amor a sí misma, a la admiración total por Jean Paul. A la complacencia absoluta hacia sus deseos y sus engaños que los llevaron a compartir amantes de ambos sexos.
Pero no sólo por eso es que me propuse recordar aquí a Simone “Castor”, como la llamaba Sartré. Sino por ese ímpetu de ser generosa con su libertad, con el conocimiento y con todo lo que significaba enriquecer su propio espíritu.
Dice Rosa Montero sobre la filósofa francesa: “Simone, el Castor, la inmensa Simona que gravitó sobre generaciones de mujeres con su rotundo ejemplo de fuerza e independencia, era al parecer así en su vida privada: laboriosa, precisa, congelada. Implacable en la construcción de su vida y en su relación con los demás”.
Y en ese espíritu de fuerza ha estado inspirada la obra y camino de muchas feministas por el mundo. Qué mejor lección nos dio la Simone, ese poder de fundar y re fundarse a sí misma.
sábado, 19 de septiembre de 2009
La Cultura al Aire
Retroceso
En otras ocasiones se ha tocado el tema en esta columna del recorte a la cultura a nivel municipal, estatal y federal. Pero el asunto no parece agotarse. La pregunta hoy es ¿por qué si para el gobierno federal el rubro cultural se encuentra en el último renglón de importancia le quitarán para el 2010 más de 3 mil millones de pesos?
Habría que empezar por reconocer que las actividades culturales han generado más del 6 por ciento del PIB en el país, de acuerdo con Ernesto Piedras en un estudio relacionado con los derechos de autor. Pero la realidad es que escritores, intérpretes, creadores, actrices y actores, coreógrafos, ejecutantes, escultores, grabadores, compositores, etc. se las arreglan como pueden par vivir de sus admirables oficios.
No me alcanzaría este espacio para reconocer lo valioso de una actividad creadora, que aunque para muchos es algo inmaterial y que no produce riqueza, en países tan contrastantes como los de la Europa occidental o Estados Unidos y la propia Cuba y Rusia; la cultura cobra un valor fundamental desde los niveles más básicos de la educación.
Las industrias culturales en Estados Unidos y Canadá tienen la misma importancia que la educación o cualquier actividad económica. Grandes festivales de jazz o de danza, bienales de arte, son financiados con cuantiosas sumas por igual ya sea por el gobierno o la iniciativa privada.
El alma de una ciudad, de un país, no está en sus múltiples fábricas o su sistema de bolsa de valores, ni en el gran crecimiento de la informática. El alma de una sociedad está en la cultura, sin la cual, todo lo anterior no tendría sustento ni valor.
Pero volviendo al tema de nuestro país y los recortes anunciados a la cultura dentro del Paquete Económico Fiscal para el 2010, el golpe duro llegará a todos los niveles. Porque para empezar se propone una baja de presupuesto al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) de 38 por ciento y de aquí se desprenden muchos de los proyectos culturales de los estados.
Pero otras instituciones afectadas serán el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) con 46 por ciento menos de presupuesto. Ya de por sí tenemos poco cine mexicano y todavía menor el que es de calidad. Aquí es preciso reconocer los esfuerzos de la actriz y política María Rojo por proponer apoyos al cine nacional.
Ante los recortes al Conaculta, sufrirán por ende el Canal 22, Radio Educación; y se devaluará la formación artística que ofrecen a través de sus distintas escuelas el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Centro Nacional de las Artes. Otra de las instancias desfavorecidas será el Instituto Nacional de Antropología e Historia, nada más y nada menos que de donde se sostiene la divulgación y la investigación sobre nuestros orígenes.
Bien es cierto que muchas de estas instituciones se han burocratizado demasiado, al grado de que el INAH y el INBA destinan la mayor parte de su presupuesto para el pago de los salarios. Lo mismo que la SEP. Y también es cierto que algunos funcionarios culturales despilfarran recursos en cenas de gala y viajes al extranjero con comitivas de más de 20 personas.
Pero es inaceptable que prevalezca tan baja sensibilidad hacia la importancia de este sector. Y no lo digamos por las “vacas sagradas”, aquellos artistas que sí, en efecto, viven colgados del presupuesto haciendo 120 esculturas al año para un solo gobierno. Digámoslo por aquellos profesionales del arte que realmente trascienden en sus regiones y en el país, buscando becas cada año para subsistir o haciendo de todo un poco cuando en otros países sí podrían ser valorados por sus originales talentos.
En otras ocasiones se ha tocado el tema en esta columna del recorte a la cultura a nivel municipal, estatal y federal. Pero el asunto no parece agotarse. La pregunta hoy es ¿por qué si para el gobierno federal el rubro cultural se encuentra en el último renglón de importancia le quitarán para el 2010 más de 3 mil millones de pesos?
Habría que empezar por reconocer que las actividades culturales han generado más del 6 por ciento del PIB en el país, de acuerdo con Ernesto Piedras en un estudio relacionado con los derechos de autor. Pero la realidad es que escritores, intérpretes, creadores, actrices y actores, coreógrafos, ejecutantes, escultores, grabadores, compositores, etc. se las arreglan como pueden par vivir de sus admirables oficios.
No me alcanzaría este espacio para reconocer lo valioso de una actividad creadora, que aunque para muchos es algo inmaterial y que no produce riqueza, en países tan contrastantes como los de la Europa occidental o Estados Unidos y la propia Cuba y Rusia; la cultura cobra un valor fundamental desde los niveles más básicos de la educación.
Las industrias culturales en Estados Unidos y Canadá tienen la misma importancia que la educación o cualquier actividad económica. Grandes festivales de jazz o de danza, bienales de arte, son financiados con cuantiosas sumas por igual ya sea por el gobierno o la iniciativa privada.
El alma de una ciudad, de un país, no está en sus múltiples fábricas o su sistema de bolsa de valores, ni en el gran crecimiento de la informática. El alma de una sociedad está en la cultura, sin la cual, todo lo anterior no tendría sustento ni valor.
Pero volviendo al tema de nuestro país y los recortes anunciados a la cultura dentro del Paquete Económico Fiscal para el 2010, el golpe duro llegará a todos los niveles. Porque para empezar se propone una baja de presupuesto al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) de 38 por ciento y de aquí se desprenden muchos de los proyectos culturales de los estados.
Pero otras instituciones afectadas serán el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) con 46 por ciento menos de presupuesto. Ya de por sí tenemos poco cine mexicano y todavía menor el que es de calidad. Aquí es preciso reconocer los esfuerzos de la actriz y política María Rojo por proponer apoyos al cine nacional.
Ante los recortes al Conaculta, sufrirán por ende el Canal 22, Radio Educación; y se devaluará la formación artística que ofrecen a través de sus distintas escuelas el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Centro Nacional de las Artes. Otra de las instancias desfavorecidas será el Instituto Nacional de Antropología e Historia, nada más y nada menos que de donde se sostiene la divulgación y la investigación sobre nuestros orígenes.
Bien es cierto que muchas de estas instituciones se han burocratizado demasiado, al grado de que el INAH y el INBA destinan la mayor parte de su presupuesto para el pago de los salarios. Lo mismo que la SEP. Y también es cierto que algunos funcionarios culturales despilfarran recursos en cenas de gala y viajes al extranjero con comitivas de más de 20 personas.
Pero es inaceptable que prevalezca tan baja sensibilidad hacia la importancia de este sector. Y no lo digamos por las “vacas sagradas”, aquellos artistas que sí, en efecto, viven colgados del presupuesto haciendo 120 esculturas al año para un solo gobierno. Digámoslo por aquellos profesionales del arte que realmente trascienden en sus regiones y en el país, buscando becas cada año para subsistir o haciendo de todo un poco cuando en otros países sí podrían ser valorados por sus originales talentos.
domingo, 6 de septiembre de 2009
Un poco de respeto
Hay cosas que indignan en este país. Que la inseguridad se cobre tantas víctimas jóvenes y que nos hayan quitado la tranquilidad, la de vivir pobres, pero sin mayores sobresaltos. Que los diputados se receten un bono de marcha millonario, que no haya empleo, que se despilfarren recursos en campañas políticas, que se quiten los apoyos a la cultura.
La lista podría ser interminable. Pero la tarde del viernes descubrí que también indigna que nadie respete ya, ni siquiera el aire que uno respira. Que un obrero que se traslada en bicicleta por plena zona industrial de la Comarca Lagunera, arriesgando su vida en el periférico, llegue a un semáforo y antes de continuar un tráiler le dispare por el escape una gran cantidad de smog en la cara, caray, ¡esto sí que es para tirar la toalla!
Los gobiernos le han dejado muy pocas opciones al ciudadano de la clase común en México, la clase pobre. Porque aunque hay quien no lo quiere ver, muchos mexicanos o por lo menos en la Comarca donde las maquilas todavía mantienen algunos empleos, no tienen el salario para hacerse de un automóvil, ni aun con el programa de “deschatarrización”.
Son cientos los obreros que se trasladan en este medio de transporte por avenidas de alta velocidad, con escasa luz, en donde por igual transitan tráilers y automóviles a 120 kilómetros por hora y cruzan las calles los peatones que habitan en los fraccionamientos de la zona.
Y que al llegar el fin de semana con el sueldo de 700 o de 800 pesos para costear lo mínimo, muy probablemente doblando jornadas o haciendo horas extra, y que todavía te echen el peor de los contaminantes en la cara, el smog que está maltratando tanto nuestra atmósfera que bosques y glaciares por igual desparecen; eso sí que no tiene nombre.
Es que por lo menos, ya que no va a haber dinero más que para comer en los próximos meses para muchas familias mexicanas, y no va haber para carros nuevos, ni mucho menos para un esparcimiento familiar; debería en nuestras ciudades haber zonas verdes de convivencia. Zonas peatonales, pero verdaderamente, con banquetas dignas, vegetación y señalamientos viales. Áreas para el deporte y áreas para los ciclistas.
Pero no. En su lugar vemos obras públicas mal hechas, puentes que no llegaron ni a la mitad de su construcción, camellones de periféricos cuyo suelo se pone y se quita la cantidad de veces que sea necesaria, al fin ¡que es dinero de los contribuyentes! En Gómez Palacio, municipio lagunero que pertenece a la flamante zona metropolitana, la federación decidió no apoyar la construcción de un verdadero parque ecológico en la antigua fábrica Jabonera, porque lo consideró demasiado grande. Ni modo, sin proyectos así, la gente tendrá que esperar en casa el fin de semana a ver qué porquería de programación le regala la televisión. Y volver al lunes cuidándose el ciclista y el peatón del smog, del poco alumbrado, del exceso de velocidad. El automovilista del elemento de tránsito que espera cualquier descuido para hacerse de su cuota diaria de multa, y cualquier ciudadano, cualquier mexicano tendrá que iniciar cada semana esperando por lo menos, llegar a la otra esquina sin muertes ni malas noticias en su camino.
Por eso, por eso. ¿Qué no puede haber aunque sea un poquito de respeto a lo único que nos queda? ¿El oxígeno, las zonas verdes, nuestro hábitat?...
La lista podría ser interminable. Pero la tarde del viernes descubrí que también indigna que nadie respete ya, ni siquiera el aire que uno respira. Que un obrero que se traslada en bicicleta por plena zona industrial de la Comarca Lagunera, arriesgando su vida en el periférico, llegue a un semáforo y antes de continuar un tráiler le dispare por el escape una gran cantidad de smog en la cara, caray, ¡esto sí que es para tirar la toalla!
Los gobiernos le han dejado muy pocas opciones al ciudadano de la clase común en México, la clase pobre. Porque aunque hay quien no lo quiere ver, muchos mexicanos o por lo menos en la Comarca donde las maquilas todavía mantienen algunos empleos, no tienen el salario para hacerse de un automóvil, ni aun con el programa de “deschatarrización”.
Son cientos los obreros que se trasladan en este medio de transporte por avenidas de alta velocidad, con escasa luz, en donde por igual transitan tráilers y automóviles a 120 kilómetros por hora y cruzan las calles los peatones que habitan en los fraccionamientos de la zona.
Y que al llegar el fin de semana con el sueldo de 700 o de 800 pesos para costear lo mínimo, muy probablemente doblando jornadas o haciendo horas extra, y que todavía te echen el peor de los contaminantes en la cara, el smog que está maltratando tanto nuestra atmósfera que bosques y glaciares por igual desparecen; eso sí que no tiene nombre.
Es que por lo menos, ya que no va a haber dinero más que para comer en los próximos meses para muchas familias mexicanas, y no va haber para carros nuevos, ni mucho menos para un esparcimiento familiar; debería en nuestras ciudades haber zonas verdes de convivencia. Zonas peatonales, pero verdaderamente, con banquetas dignas, vegetación y señalamientos viales. Áreas para el deporte y áreas para los ciclistas.
Pero no. En su lugar vemos obras públicas mal hechas, puentes que no llegaron ni a la mitad de su construcción, camellones de periféricos cuyo suelo se pone y se quita la cantidad de veces que sea necesaria, al fin ¡que es dinero de los contribuyentes! En Gómez Palacio, municipio lagunero que pertenece a la flamante zona metropolitana, la federación decidió no apoyar la construcción de un verdadero parque ecológico en la antigua fábrica Jabonera, porque lo consideró demasiado grande. Ni modo, sin proyectos así, la gente tendrá que esperar en casa el fin de semana a ver qué porquería de programación le regala la televisión. Y volver al lunes cuidándose el ciclista y el peatón del smog, del poco alumbrado, del exceso de velocidad. El automovilista del elemento de tránsito que espera cualquier descuido para hacerse de su cuota diaria de multa, y cualquier ciudadano, cualquier mexicano tendrá que iniciar cada semana esperando por lo menos, llegar a la otra esquina sin muertes ni malas noticias en su camino.
Por eso, por eso. ¿Qué no puede haber aunque sea un poquito de respeto a lo único que nos queda? ¿El oxígeno, las zonas verdes, nuestro hábitat?...
lunes, 24 de agosto de 2009
Nuevo golpe a la cultura
Hace tiempo leí con agrado una serie de reportajes sobre el combate a la violencia en Colombia a través de la educación y la cultura. En lugares de Medellín donde las balas y la pobreza eran el panorama natural de los niños y jóvenes, ahora existen proyectos de acercamiento de libros a las comunidades y hasta se ha construido un teleférico para trasladar a los jóvenes de lugares marginados de manera más rápida a las escuelas.
También me he enterado de que la Feria del Libro de Buenos Aires es el evento más importante de la ciudad argentina, comparado con una feria ganadera. La cantidad de gente que asiste jamás ha disminuido. A pesar de la crisis, el apoyo a la cultura no ha dejado de existir, sino todo lo contrario. La cultura es un escudo contra la crisis.
Esto jamás ha ocurrido en México, o por lo menos en nuestro Estado y en Torreón, donde este fin de semana una de las noticias que más ha llamado la atención es el retiro del apoyo económico por parte del Municipio a 17 organismos civiles, entre los que destacan museos, teatros, escuelas de música, la Camerata de Coahuila y un parque de esparcimiento.
Los tiempos de austeridad llegaron para la mayoría de los estados y municipios de Coahuila, como reflejo de la crisis nacional que aun no ha llegado a lo peor, pues en el 2010 ya anunció el secretario de hacienda habrá un faltante para nuestro país de 300 mil millones de pesos.
Pero esto no justifica que los estados y municipios corten presupuesto por lo que ellos consideran lo “no esencial”, es decir: cultura y deportes.
Pero echemos un vistazo a estos proyectos que ahora han quedado sin apoyo: la Banda Salvador Jalife ha perdido un subsidio de 22 mil pesos cada mes, la Camerata de Coahuila perdió 45 mil pesos, la Escuela de Música Santa Cecilia 21 mil pesos, el Museo Arocena ya no contará con 87 mil 500 pesos, el Museo de la Revolución dejará de recibir 22 mil pesos mientras que el Museo Regional de la Laguna se quedará sin 17 mil 500 pesos.
Además el Parque Las Etnias ya no tendrá en su presupuesto los 52 mil 500 pesos que le entregaba la administración, mientras que el Parque Fundadores dejará de percibir 115 mil pesos. El Teatro Isauro Martínez ya no contará con los 49 mil 750 pesos mensuales al igual que la Oficina de Convenciones y Visitantes de Torreón que ya no tendrá mensualmente los 43 mil 900 pesos que recibía de la administración panista de José Ángel Pérez.
Si analizamos algunos de estos proyectos, encontraremos que los teatros y museos cuentan con patronatos que seguramente se estarán preocupando por rellenar esos huecos económicos para no dejar de presentar actividades.
Sin embargo hay otros como la Escuela de Música Santa Cecilia, ubicada al oriente de la ciudad en la colonia Las Julietas, a donde acuden más de 160 niños y jóvenes de escasos recursos a tomar clases de instrumentos de cuerdas, piano, instrumentos de aliento y metales, así como canto y batería.
Esta escuela, que también depende del patronato del Teatro Isauro Martínez, tenía un presupuesto de alrededor de 40 mil pesos mensuales, por lo tanto con los 21 mil pesos menos que el Municipio recortó, prácticamente está destinada a desaparecer.
Está claro que la administración de José Ángel Pérez ignora el alivio que la cultura y el arte pueden significar en sociedades con grandes contrastes económicos y de oportunidades. Es evidente que tanto gobiernos municipales como estatales, no han entendido que la cultura, salud, educación y desarrollo social deberían de ser áreas prioritarias para un gobierno, por las que nunca se debería empezar a recortar presupuesto.
También me he enterado de que la Feria del Libro de Buenos Aires es el evento más importante de la ciudad argentina, comparado con una feria ganadera. La cantidad de gente que asiste jamás ha disminuido. A pesar de la crisis, el apoyo a la cultura no ha dejado de existir, sino todo lo contrario. La cultura es un escudo contra la crisis.
Esto jamás ha ocurrido en México, o por lo menos en nuestro Estado y en Torreón, donde este fin de semana una de las noticias que más ha llamado la atención es el retiro del apoyo económico por parte del Municipio a 17 organismos civiles, entre los que destacan museos, teatros, escuelas de música, la Camerata de Coahuila y un parque de esparcimiento.
Los tiempos de austeridad llegaron para la mayoría de los estados y municipios de Coahuila, como reflejo de la crisis nacional que aun no ha llegado a lo peor, pues en el 2010 ya anunció el secretario de hacienda habrá un faltante para nuestro país de 300 mil millones de pesos.
Pero esto no justifica que los estados y municipios corten presupuesto por lo que ellos consideran lo “no esencial”, es decir: cultura y deportes.
Pero echemos un vistazo a estos proyectos que ahora han quedado sin apoyo: la Banda Salvador Jalife ha perdido un subsidio de 22 mil pesos cada mes, la Camerata de Coahuila perdió 45 mil pesos, la Escuela de Música Santa Cecilia 21 mil pesos, el Museo Arocena ya no contará con 87 mil 500 pesos, el Museo de la Revolución dejará de recibir 22 mil pesos mientras que el Museo Regional de la Laguna se quedará sin 17 mil 500 pesos.
Además el Parque Las Etnias ya no tendrá en su presupuesto los 52 mil 500 pesos que le entregaba la administración, mientras que el Parque Fundadores dejará de percibir 115 mil pesos. El Teatro Isauro Martínez ya no contará con los 49 mil 750 pesos mensuales al igual que la Oficina de Convenciones y Visitantes de Torreón que ya no tendrá mensualmente los 43 mil 900 pesos que recibía de la administración panista de José Ángel Pérez.
Si analizamos algunos de estos proyectos, encontraremos que los teatros y museos cuentan con patronatos que seguramente se estarán preocupando por rellenar esos huecos económicos para no dejar de presentar actividades.
Sin embargo hay otros como la Escuela de Música Santa Cecilia, ubicada al oriente de la ciudad en la colonia Las Julietas, a donde acuden más de 160 niños y jóvenes de escasos recursos a tomar clases de instrumentos de cuerdas, piano, instrumentos de aliento y metales, así como canto y batería.
Esta escuela, que también depende del patronato del Teatro Isauro Martínez, tenía un presupuesto de alrededor de 40 mil pesos mensuales, por lo tanto con los 21 mil pesos menos que el Municipio recortó, prácticamente está destinada a desaparecer.
Está claro que la administración de José Ángel Pérez ignora el alivio que la cultura y el arte pueden significar en sociedades con grandes contrastes económicos y de oportunidades. Es evidente que tanto gobiernos municipales como estatales, no han entendido que la cultura, salud, educación y desarrollo social deberían de ser áreas prioritarias para un gobierno, por las que nunca se debería empezar a recortar presupuesto.
sábado, 8 de agosto de 2009
De aquel insomnio...
No sé si fue un regreso precipitado a actividades académicas y la post producción de la última revista que edité, pero caí presa del insomnio a mitad de semana, ¡caray! Casi lo tenía previsto. Un cambio de rutina me lleva a alteraciones en el sueño de inmediato. Mi natural estrés, que ya no me sorprende tanto.
Pero reflexionando un poco en lo positivo que puede traer un insomnio, caí en cuenta de la aceleración de pensamiento en que se puede convertir una noche en vela. ¡En serio!, es como darle un repaso rápido a El Aleph de Borges o teclear una palabra al azar en el buscador Google y encontrarse con millones de páginas a la velocidad de tres segundos…
¿Qué suele uno hacer cuando aparece el insomnio? En mi caso, cuando estudiaba la maestría me tomaba tiempo para leer una lección pendiente. Y ahora reconozco que pocas veces he retomado el libro de cabecera en las noches de insomnio. Lo único que hago es decirle a mi mente: “ya relájate”, pero sucede todo lo contrario.
A propósito de todo esto, un día después me encontré en el diario español EL PAIS con un artículo que hablaba sobre las cosas que hemos ido perdiendo a través del tiempo. Desde una palabra que cayó en desuso, una vieja loción famosa en los 80’s, el traje de baño de rayas de los italianos, el spray a kilos en el cabello o la bolsa del mandado tejida que se usaba en lugar de las bolsas de plástico. Un escritor se dio a la tarea de hacer una especie de diccionario de los objetos, costumbres, palabras, películas, canciones y todo lo que ha caído en desuso.
Curiosamente el insomnio nos puede llevar a esto. A recuperar no solo viejos recuerdos, también instantáneas de la vida, de lo que hicimos ayer, hace dos horas, hace 12 o hace un par de semanas. Del último viaje y más allá en el tiempo, de alguna comida después del regreso de clases de la primaria cuando mamás nos recibía con unas ricas entomatadas y agua de melón. El insomnio puede ser un deleitoso ejercicio de recuperación de los objetos, los momentos, las horas, los días, los colores. Y a una velocidad, de verdad, impresionante. Claro, que eso en el mejor de los casos, porque a veces el insomnio nos mete en un espiral de problemas mentales sin resolver, de nuestras preocupaciones cotidianas, ocasionando las mayores de las veces una frustrante ecuación sin respuesta.
Por tal motivo, he resuelto que el insomnio, cuando de plano no pueda ser finiquitado con la televisión, la lectura, o una plática, sea como ese diccionario mental de recuperación de cosas perdidas. Y lo ideal sería poder escribir nuestra lista al amanecer. ¿No lo creen?
Pero reflexionando un poco en lo positivo que puede traer un insomnio, caí en cuenta de la aceleración de pensamiento en que se puede convertir una noche en vela. ¡En serio!, es como darle un repaso rápido a El Aleph de Borges o teclear una palabra al azar en el buscador Google y encontrarse con millones de páginas a la velocidad de tres segundos…
¿Qué suele uno hacer cuando aparece el insomnio? En mi caso, cuando estudiaba la maestría me tomaba tiempo para leer una lección pendiente. Y ahora reconozco que pocas veces he retomado el libro de cabecera en las noches de insomnio. Lo único que hago es decirle a mi mente: “ya relájate”, pero sucede todo lo contrario.
A propósito de todo esto, un día después me encontré en el diario español EL PAIS con un artículo que hablaba sobre las cosas que hemos ido perdiendo a través del tiempo. Desde una palabra que cayó en desuso, una vieja loción famosa en los 80’s, el traje de baño de rayas de los italianos, el spray a kilos en el cabello o la bolsa del mandado tejida que se usaba en lugar de las bolsas de plástico. Un escritor se dio a la tarea de hacer una especie de diccionario de los objetos, costumbres, palabras, películas, canciones y todo lo que ha caído en desuso.
Curiosamente el insomnio nos puede llevar a esto. A recuperar no solo viejos recuerdos, también instantáneas de la vida, de lo que hicimos ayer, hace dos horas, hace 12 o hace un par de semanas. Del último viaje y más allá en el tiempo, de alguna comida después del regreso de clases de la primaria cuando mamás nos recibía con unas ricas entomatadas y agua de melón. El insomnio puede ser un deleitoso ejercicio de recuperación de los objetos, los momentos, las horas, los días, los colores. Y a una velocidad, de verdad, impresionante. Claro, que eso en el mejor de los casos, porque a veces el insomnio nos mete en un espiral de problemas mentales sin resolver, de nuestras preocupaciones cotidianas, ocasionando las mayores de las veces una frustrante ecuación sin respuesta.
Por tal motivo, he resuelto que el insomnio, cuando de plano no pueda ser finiquitado con la televisión, la lectura, o una plática, sea como ese diccionario mental de recuperación de cosas perdidas. Y lo ideal sería poder escribir nuestra lista al amanecer. ¿No lo creen?
martes, 23 de junio de 2009
La Cultura al Aire
¿Grilla política o ausencia de un proyecto?
En los últimos años la actuación de los funcionarios de cultura en la Comarca Lagunera ha dejado mucho que desear. Lamentablemente lo mismo sucede a nivel estatal, o por lo menos así se ha notado en este año cuando el Instituto Coahuilense de Cultura a cargo de Armando Guerra Guerra ha retirado el apoyo a importantes proyectos de esta región, afectando a grupos artísticos como la Compañía de danza contemporánea “Mezquite”, pero también a museos, teatros y a la misma Camerata de Coahuila. Todo por “los tiempos de austeridad”.Esta semana sin embargo sucedió algo histórico en materia de protesta cultural. Un grupo de regidores del Ayuntamiento de Torreón, incluyendo priistas y panistas, firmaron un documento para pedir la destitución de la directora de cultura Gabriela Nava Femat, por desacato en sus funciones. La principal queja de los regidores, es que la directora incumplió en entregar un recurso de 20 mil pesos mensuales al Museo Regional de La Laguna, dependiente del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Además la señalan de haberse ausentado de sesiones de cabildo para aclarar el asunto con los regidores encargados de la Comisión de Arte y Cultura.La titular de cultura se defiende explicando que no es su responsabilidad la entrega de recursos, sino de la Tesorería Municipal. También se ha señalado que el Municipio dejó de apoyar a la Camerata de Coahuila este 2009. Pero más allá de la falta de recursos o la retención de los mismos, lo que verdaderamente sale a la luz es la ausencia de un proyecto por parte de esta administración, que se ha escudado en la creación del Museo del Algodón y en un programa de atención a grupos vulnerables.Pero si estas son las dos cartas fuertes de Nava Femat, también son dos de sus principales fallas. En primer lugar el Museo del Algodón, ubicado en pleno corazón de la ciudad en el sector Alianza, se ha convertido en el espacio cultural menos visitado por los laguneros junto con el Museo Histórico Casa del Cerro. Ambos recintos se encuentran en una de las zonas más peligrosas de la ciudad en las que el crimen organizado ha hecho de las suyas. Nadie quiere pararse en ambos museos.En segundo lugar, el programa de apoyo a grupos marginados que culminó con la exposición y la edición del cuadernillo “Wacha mi barrio” es un acierto porque fue coordinado por creadores muy valiosos y sensibles, como el artista plástico Eduardo “Guayo” Valenzuela, pero no porque la funcionaria se haya subido al Cerro de la Cruz o haya entrado en la colonia Durangueña a convivir con los menores en riesgo.Por otro lado, el programa de apoyo a proyectos artísticos “Financiarte”, una convocatoria compartida actualmente con Gómez Palacio, no ha dejado contentos a los artistas beneficiados, pues se trata sobre todo de apoyos en especie y porque ha recibido críticas por el gremio cultural debido a la falta de transparencia en las decisiones.Es una pena que Gabriela Nava, con una trayectoria de más de 15 años en la gestión cultural (trabajó para Conaculta y para Icocult), sea señalada con críticas tan severas por el gremio de artistas. Lo que es peor, en lo que le queda frente al puesto, se verá mermada en cuanto a recursos y tiempo para lograr algo más rescatable en su proyecto. La reflexión que nos queda es que esta dura crítica a la funcionaria, es síntoma de lo escasamente sensibles que han sido los últimos gobiernos municipales y estatales hacia la cultura. Pero no sólo en lo que a la atención de artistas se refiere, sino también por el desinterés hacia el patrimonio cultural. Nada más echen una mirada al centro histórico de Torreón y al estado tan deplorable de sus edificios.
En los últimos años la actuación de los funcionarios de cultura en la Comarca Lagunera ha dejado mucho que desear. Lamentablemente lo mismo sucede a nivel estatal, o por lo menos así se ha notado en este año cuando el Instituto Coahuilense de Cultura a cargo de Armando Guerra Guerra ha retirado el apoyo a importantes proyectos de esta región, afectando a grupos artísticos como la Compañía de danza contemporánea “Mezquite”, pero también a museos, teatros y a la misma Camerata de Coahuila. Todo por “los tiempos de austeridad”.Esta semana sin embargo sucedió algo histórico en materia de protesta cultural. Un grupo de regidores del Ayuntamiento de Torreón, incluyendo priistas y panistas, firmaron un documento para pedir la destitución de la directora de cultura Gabriela Nava Femat, por desacato en sus funciones. La principal queja de los regidores, es que la directora incumplió en entregar un recurso de 20 mil pesos mensuales al Museo Regional de La Laguna, dependiente del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Además la señalan de haberse ausentado de sesiones de cabildo para aclarar el asunto con los regidores encargados de la Comisión de Arte y Cultura.La titular de cultura se defiende explicando que no es su responsabilidad la entrega de recursos, sino de la Tesorería Municipal. También se ha señalado que el Municipio dejó de apoyar a la Camerata de Coahuila este 2009. Pero más allá de la falta de recursos o la retención de los mismos, lo que verdaderamente sale a la luz es la ausencia de un proyecto por parte de esta administración, que se ha escudado en la creación del Museo del Algodón y en un programa de atención a grupos vulnerables.Pero si estas son las dos cartas fuertes de Nava Femat, también son dos de sus principales fallas. En primer lugar el Museo del Algodón, ubicado en pleno corazón de la ciudad en el sector Alianza, se ha convertido en el espacio cultural menos visitado por los laguneros junto con el Museo Histórico Casa del Cerro. Ambos recintos se encuentran en una de las zonas más peligrosas de la ciudad en las que el crimen organizado ha hecho de las suyas. Nadie quiere pararse en ambos museos.En segundo lugar, el programa de apoyo a grupos marginados que culminó con la exposición y la edición del cuadernillo “Wacha mi barrio” es un acierto porque fue coordinado por creadores muy valiosos y sensibles, como el artista plástico Eduardo “Guayo” Valenzuela, pero no porque la funcionaria se haya subido al Cerro de la Cruz o haya entrado en la colonia Durangueña a convivir con los menores en riesgo.Por otro lado, el programa de apoyo a proyectos artísticos “Financiarte”, una convocatoria compartida actualmente con Gómez Palacio, no ha dejado contentos a los artistas beneficiados, pues se trata sobre todo de apoyos en especie y porque ha recibido críticas por el gremio cultural debido a la falta de transparencia en las decisiones.Es una pena que Gabriela Nava, con una trayectoria de más de 15 años en la gestión cultural (trabajó para Conaculta y para Icocult), sea señalada con críticas tan severas por el gremio de artistas. Lo que es peor, en lo que le queda frente al puesto, se verá mermada en cuanto a recursos y tiempo para lograr algo más rescatable en su proyecto. La reflexión que nos queda es que esta dura crítica a la funcionaria, es síntoma de lo escasamente sensibles que han sido los últimos gobiernos municipales y estatales hacia la cultura. Pero no sólo en lo que a la atención de artistas se refiere, sino también por el desinterés hacia el patrimonio cultural. Nada más echen una mirada al centro histórico de Torreón y al estado tan deplorable de sus edificios.
lunes, 8 de junio de 2009
7 de junio, Artículo 19

En algunos medios nacionales, los que dieron constancia de la marcha en la Comarca Lagunera a la que asistimos el domingo 7 de junio colegas de la prensa para protestar por el secuestro y asesinato de Eliseo Barrón, se dijo que los periodistas “celebramos” con tal manifestación.
La pregunta es ¿puede existir una celebración por la libertad de expresión, garantía constitucional hoy más violada que nunca? Los medios nacionales se equivocaron, porque no fue una celebración, aunque se agradece su cobertura sobre todo porque indigna la ausencia y la indiferencia de otros que forman parte del gremio local.
Pero no es momento de celebrar, sino de levantar la voz y de exigir que se esclarezca este asesinato y los de otros 50 periodistas mexicanos muertos por ejerce su labor, por mostrar lo que ocurre en la banqueta, en la calle, en la ciudad.
Pese al momento pesimista en que vivimos, sé que esto fue un buen intento, un buen comienzo de reunión del gremio periodístico y un alzamiento de voz que esperamos siga teniendo eco a nivel nacional e internacional.
Y ya que las leyes mexicanas nos han fallado, es momento también de ampararnos en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, firmado en 1948:
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
Que esto nos mueva, entonces, a seguir…
La pregunta es ¿puede existir una celebración por la libertad de expresión, garantía constitucional hoy más violada que nunca? Los medios nacionales se equivocaron, porque no fue una celebración, aunque se agradece su cobertura sobre todo porque indigna la ausencia y la indiferencia de otros que forman parte del gremio local.
Pero no es momento de celebrar, sino de levantar la voz y de exigir que se esclarezca este asesinato y los de otros 50 periodistas mexicanos muertos por ejerce su labor, por mostrar lo que ocurre en la banqueta, en la calle, en la ciudad.
Pese al momento pesimista en que vivimos, sé que esto fue un buen intento, un buen comienzo de reunión del gremio periodístico y un alzamiento de voz que esperamos siga teniendo eco a nivel nacional e internacional.
Y ya que las leyes mexicanas nos han fallado, es momento también de ampararnos en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, firmado en 1948:
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
Que esto nos mueva, entonces, a seguir…
miércoles, 27 de mayo de 2009
Todo está cargado en la memoria
Para E.B.H (q.p.d)
No debemos perder este día en la memoria. El día en que enterraron a Eliseo Barrón Hernández, reportero de policiaca de La Opinión de Torreón, con once años de trabajo cotidiano, que por ahora no es preciso calificar como bueno o malo, sino simplemente decir que era honesto, honrado, un trabajo que nunca como ahora fue tan arriesgado.
Fui una de las asistentes a la despedida de Eliseo, compañero de la redacción de La Opinión, donde me inicié en la reporteada, donde pasé ocho años escribiendo, compartiendo, investigando, pero sobre todo aprendiendo de ellos: los colegas.
Es infinitamente triste despedir a alguien así: a un hombre que dejó su vida en el trabajo de informar, de decir lo que ocurre en estos tiempos en México, ya con solo pensarlo así suena atroz. Porque no recuerdo otro tiempo más triste, más pobre, más peligroso, este tiempo en que la desconfianza se lo comió todo.
Un trabajador, un reportero de a pie, de esquinas, de calles, de caminatas, de observación, con sueldos pobres, muy pobres, de largas jornadas de trabajo, con humildad. Ese fue él. Porque solo con humildad se puede creer que reporteros de provincia hagan por más de diez años este trabajo ganando tan poco dinero, y con ninguna garantía, menos ahora, de seguridad.
Yo recuerdo a un compañero sencillo, amable, jocoso. A pocos metros de mi silla de redacción estuvo él, siempre saludando, nunca pretensioso, y aguantador a lo cargado que es este oficio, a las horas de comida cuando todos comparten en una mesa y tú estás escribiendo, cuando todos quizás duermen la siesta y tú sigues consiguiendo un dato más para tu nota, y el fin de semana en el que todos se relajan y a ti te toca ir de nuevo a la redacción.
Y es poco, de verdad, poco el dinero y grande el precio que pagar. Es la satisfacción individual, lo sé, lo que nos tiene aquí, pero hoy más que nunca, colegas míos se han preguntado…. ¿pero en verdad valdrá la pena?
Detrás de estos sacrificios, están las personas en busca de un sueño, de vivir en paz la cotidianidad. Eliseo corría las carreras atléticas dominicales, jugaba beisbol, sabía aprender de los demás, escuchar a los compañeros, reírse hasta de los jefes.
Y para mí, alguien de quien aprendí. Al igual que de todos los colegas reporteros regionales, que estamos aquí y no allá en las sillas “pretensiosamente” sagradas del periodismo.
Aquí dejo esto, para Eliseo, recordando la canción de León Gieco: “Todo está cargado en la memoria, espina de la vida y de la historia”. No te perderemos.
No debemos perder este día en la memoria. El día en que enterraron a Eliseo Barrón Hernández, reportero de policiaca de La Opinión de Torreón, con once años de trabajo cotidiano, que por ahora no es preciso calificar como bueno o malo, sino simplemente decir que era honesto, honrado, un trabajo que nunca como ahora fue tan arriesgado.
Fui una de las asistentes a la despedida de Eliseo, compañero de la redacción de La Opinión, donde me inicié en la reporteada, donde pasé ocho años escribiendo, compartiendo, investigando, pero sobre todo aprendiendo de ellos: los colegas.
Es infinitamente triste despedir a alguien así: a un hombre que dejó su vida en el trabajo de informar, de decir lo que ocurre en estos tiempos en México, ya con solo pensarlo así suena atroz. Porque no recuerdo otro tiempo más triste, más pobre, más peligroso, este tiempo en que la desconfianza se lo comió todo.
Un trabajador, un reportero de a pie, de esquinas, de calles, de caminatas, de observación, con sueldos pobres, muy pobres, de largas jornadas de trabajo, con humildad. Ese fue él. Porque solo con humildad se puede creer que reporteros de provincia hagan por más de diez años este trabajo ganando tan poco dinero, y con ninguna garantía, menos ahora, de seguridad.
Yo recuerdo a un compañero sencillo, amable, jocoso. A pocos metros de mi silla de redacción estuvo él, siempre saludando, nunca pretensioso, y aguantador a lo cargado que es este oficio, a las horas de comida cuando todos comparten en una mesa y tú estás escribiendo, cuando todos quizás duermen la siesta y tú sigues consiguiendo un dato más para tu nota, y el fin de semana en el que todos se relajan y a ti te toca ir de nuevo a la redacción.
Y es poco, de verdad, poco el dinero y grande el precio que pagar. Es la satisfacción individual, lo sé, lo que nos tiene aquí, pero hoy más que nunca, colegas míos se han preguntado…. ¿pero en verdad valdrá la pena?
Detrás de estos sacrificios, están las personas en busca de un sueño, de vivir en paz la cotidianidad. Eliseo corría las carreras atléticas dominicales, jugaba beisbol, sabía aprender de los demás, escuchar a los compañeros, reírse hasta de los jefes.
Y para mí, alguien de quien aprendí. Al igual que de todos los colegas reporteros regionales, que estamos aquí y no allá en las sillas “pretensiosamente” sagradas del periodismo.
Aquí dejo esto, para Eliseo, recordando la canción de León Gieco: “Todo está cargado en la memoria, espina de la vida y de la historia”. No te perderemos.
domingo, 24 de mayo de 2009
Ciudad de Benedetti
Apenas supimos de la muerte del escritor uruguayo Mario Benedetti y la web, los celulares, los programas de radio, la televisión (no tanto la comercial) se inundaron de su voz, en aquellas grabaciones que él mismo hizo de su poesía y también de la que musicalizaron Serrat, Nacha Guevara, Tania Libertad, entre otros.
Benedetti tuvo su instantáneo “boom” literario mundial minutos después de su muerte. Aunque sé que también lo tuvo en vida, no pude dejar de sorprenderme por lo popular que se puede volver un poeta, y además, un poeta latinoamericano que quizá tuvo más dolores que alegría una buena parte de su vida, por el exilio, la pobreza de su país y de Latinoamérica, la corrupción y todos esos horrores a los que estamos acostumbrados los de esta región del mundo.
Sé que es inevitable no volverse nostálgico y romántico al recordar ese lado que algunos han tildado de “cursi” en el autor, ese lado de: si te quiero es porque sos / mi amor mi cómplice y todo / y en la calle codo a codo / somos mucho más que dos.
O también de: Mi táctica es mirarte / aprender como sos / quererte como sos / mi táctica es hablarte y escucharte /construir con palabras /un puente indestructible…
Y así pudiéramos navegar como enamorados por esta poesía que si es que suena cursi, es porque está hecha con tanta sencillez y a la vez creatividad y talento, que se queda en la memoria, pero no como esas canciones chocantes pre fabricadas, si no porque poca cosa existe igual que las palabras de un poeta, pero de un verdadero para el amor.
Sin embargo, una semana después de la muerte de Benedetti y de esa fiebre mediática y cibernética (la cual hay que aplaudir), se antoja recordarlo no sólo porque le llegó al corazón de tantos enamorados, sino por su profundo humanismo y como lo tituló el periódico español EL PAIS, por ser el “poeta del compromiso”. Por mostrar una congruencia en palabra-acción-pensamiento, que se agradece tanto en estos tiempos, que se extraña tanto sobre todo en México.
Y en ese tema es que quiero recordar aquí a Benedetti. Ante la ansiedad que seguramente muchos sintieron de atesorar las palabras tras su muerte, como si se fueran a esfumar, corrí el día después de la noticia a la biblioteca de una universidad, pues en mi casa sólo guardo “La Tregua”.
Me encontré con “La casa y el ladrillo”, poemas que hablan sobre el exilio. Y es realmente admirable cómo en el poema que lleva el nombre, el autor agradece a quienes lo recibieron a él, a los montevideanos, a los latinoamericanos exiliados en tiempos de horrorosas dictaduras. Benedetti recuerda esa aceptación, hospitalidad y fraternidad de los hermanos argentinos, cubanos, peruanos, que le acogieron como a uno de su misma estirpe: “… habrá que agradecerlo de por vida /acaso más que el pan, la cama y el techo / y los poros alertas del amor”.
En este mismo ejemplar me asombró, por su infinita nostalgia el poema “Ciudad en que no existo”. En éste, el autor describe con apego, con añoranza y coraje el lugar del que muchos debieron marcharse sin desearlo, porque debe ser terrible el exilio cuando es involuntario. Y lo digo en estos tiempos en que muchos latinos, quisieran o quisiéramos algún día dejar nuestros corruptos y deshonrados, a causa de nuestros gobernantes, países de origen.
Así concluye el poema: “por eso he decidido ayudarte a existir / aunque sea llamándote ciudad en que no existo / así sencillamente ya que existís en mí / he decidido que me esperes viva / y he resuelto vivir para habitarte”.
Cuando uno lee esto, se puede pensar que cualquier ciudad, la vivida, la añorada, la dejada en el olvido, la que nunca se ha conocido, puede habitar para siempre en la mente del poeta. Y puede perdurar kilómetros en cada lectura.
Benedetti tuvo su instantáneo “boom” literario mundial minutos después de su muerte. Aunque sé que también lo tuvo en vida, no pude dejar de sorprenderme por lo popular que se puede volver un poeta, y además, un poeta latinoamericano que quizá tuvo más dolores que alegría una buena parte de su vida, por el exilio, la pobreza de su país y de Latinoamérica, la corrupción y todos esos horrores a los que estamos acostumbrados los de esta región del mundo.
Sé que es inevitable no volverse nostálgico y romántico al recordar ese lado que algunos han tildado de “cursi” en el autor, ese lado de: si te quiero es porque sos / mi amor mi cómplice y todo / y en la calle codo a codo / somos mucho más que dos.
O también de: Mi táctica es mirarte / aprender como sos / quererte como sos / mi táctica es hablarte y escucharte /construir con palabras /un puente indestructible…
Y así pudiéramos navegar como enamorados por esta poesía que si es que suena cursi, es porque está hecha con tanta sencillez y a la vez creatividad y talento, que se queda en la memoria, pero no como esas canciones chocantes pre fabricadas, si no porque poca cosa existe igual que las palabras de un poeta, pero de un verdadero para el amor.
Sin embargo, una semana después de la muerte de Benedetti y de esa fiebre mediática y cibernética (la cual hay que aplaudir), se antoja recordarlo no sólo porque le llegó al corazón de tantos enamorados, sino por su profundo humanismo y como lo tituló el periódico español EL PAIS, por ser el “poeta del compromiso”. Por mostrar una congruencia en palabra-acción-pensamiento, que se agradece tanto en estos tiempos, que se extraña tanto sobre todo en México.
Y en ese tema es que quiero recordar aquí a Benedetti. Ante la ansiedad que seguramente muchos sintieron de atesorar las palabras tras su muerte, como si se fueran a esfumar, corrí el día después de la noticia a la biblioteca de una universidad, pues en mi casa sólo guardo “La Tregua”.
Me encontré con “La casa y el ladrillo”, poemas que hablan sobre el exilio. Y es realmente admirable cómo en el poema que lleva el nombre, el autor agradece a quienes lo recibieron a él, a los montevideanos, a los latinoamericanos exiliados en tiempos de horrorosas dictaduras. Benedetti recuerda esa aceptación, hospitalidad y fraternidad de los hermanos argentinos, cubanos, peruanos, que le acogieron como a uno de su misma estirpe: “… habrá que agradecerlo de por vida /acaso más que el pan, la cama y el techo / y los poros alertas del amor”.
En este mismo ejemplar me asombró, por su infinita nostalgia el poema “Ciudad en que no existo”. En éste, el autor describe con apego, con añoranza y coraje el lugar del que muchos debieron marcharse sin desearlo, porque debe ser terrible el exilio cuando es involuntario. Y lo digo en estos tiempos en que muchos latinos, quisieran o quisiéramos algún día dejar nuestros corruptos y deshonrados, a causa de nuestros gobernantes, países de origen.
Así concluye el poema: “por eso he decidido ayudarte a existir / aunque sea llamándote ciudad en que no existo / así sencillamente ya que existís en mí / he decidido que me esperes viva / y he resuelto vivir para habitarte”.
Cuando uno lee esto, se puede pensar que cualquier ciudad, la vivida, la añorada, la dejada en el olvido, la que nunca se ha conocido, puede habitar para siempre en la mente del poeta. Y puede perdurar kilómetros en cada lectura.
lunes, 18 de mayo de 2009
Bienvenida...
No soy Chabela, pero ¡claro que la admiro!, sobre todo porque ha llegado a los 90 años haciendo lo que le ha dado la gana hacer. Y yo reflexioné: no puedo seguir mi camino de radio, periodismo, y caminando por los pasillos como observadora del arte, la juerga, la música y los libros; sin crear mi propio blog.
Espero que esta oportunidad me lleve de nuevo a la inspiración de escribir algo más que notas periodísticas, y ¿por qué no? también hablar de noticias, grilla y esas cosas desagradables que se publican en los diarios.
Pero sobre todo, quiero hablar con ustedes de las cosas sencillas de este mundo.
En horabuena por la Vargas
:)
Espero que esta oportunidad me lleve de nuevo a la inspiración de escribir algo más que notas periodísticas, y ¿por qué no? también hablar de noticias, grilla y esas cosas desagradables que se publican en los diarios.
Pero sobre todo, quiero hablar con ustedes de las cosas sencillas de este mundo.
En horabuena por la Vargas
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