¿Grilla política o ausencia de un proyecto?
En los últimos años la actuación de los funcionarios de cultura en la Comarca Lagunera ha dejado mucho que desear. Lamentablemente lo mismo sucede a nivel estatal, o por lo menos así se ha notado en este año cuando el Instituto Coahuilense de Cultura a cargo de Armando Guerra Guerra ha retirado el apoyo a importantes proyectos de esta región, afectando a grupos artísticos como la Compañía de danza contemporánea “Mezquite”, pero también a museos, teatros y a la misma Camerata de Coahuila. Todo por “los tiempos de austeridad”.Esta semana sin embargo sucedió algo histórico en materia de protesta cultural. Un grupo de regidores del Ayuntamiento de Torreón, incluyendo priistas y panistas, firmaron un documento para pedir la destitución de la directora de cultura Gabriela Nava Femat, por desacato en sus funciones. La principal queja de los regidores, es que la directora incumplió en entregar un recurso de 20 mil pesos mensuales al Museo Regional de La Laguna, dependiente del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Además la señalan de haberse ausentado de sesiones de cabildo para aclarar el asunto con los regidores encargados de la Comisión de Arte y Cultura.La titular de cultura se defiende explicando que no es su responsabilidad la entrega de recursos, sino de la Tesorería Municipal. También se ha señalado que el Municipio dejó de apoyar a la Camerata de Coahuila este 2009. Pero más allá de la falta de recursos o la retención de los mismos, lo que verdaderamente sale a la luz es la ausencia de un proyecto por parte de esta administración, que se ha escudado en la creación del Museo del Algodón y en un programa de atención a grupos vulnerables.Pero si estas son las dos cartas fuertes de Nava Femat, también son dos de sus principales fallas. En primer lugar el Museo del Algodón, ubicado en pleno corazón de la ciudad en el sector Alianza, se ha convertido en el espacio cultural menos visitado por los laguneros junto con el Museo Histórico Casa del Cerro. Ambos recintos se encuentran en una de las zonas más peligrosas de la ciudad en las que el crimen organizado ha hecho de las suyas. Nadie quiere pararse en ambos museos.En segundo lugar, el programa de apoyo a grupos marginados que culminó con la exposición y la edición del cuadernillo “Wacha mi barrio” es un acierto porque fue coordinado por creadores muy valiosos y sensibles, como el artista plástico Eduardo “Guayo” Valenzuela, pero no porque la funcionaria se haya subido al Cerro de la Cruz o haya entrado en la colonia Durangueña a convivir con los menores en riesgo.Por otro lado, el programa de apoyo a proyectos artísticos “Financiarte”, una convocatoria compartida actualmente con Gómez Palacio, no ha dejado contentos a los artistas beneficiados, pues se trata sobre todo de apoyos en especie y porque ha recibido críticas por el gremio cultural debido a la falta de transparencia en las decisiones.Es una pena que Gabriela Nava, con una trayectoria de más de 15 años en la gestión cultural (trabajó para Conaculta y para Icocult), sea señalada con críticas tan severas por el gremio de artistas. Lo que es peor, en lo que le queda frente al puesto, se verá mermada en cuanto a recursos y tiempo para lograr algo más rescatable en su proyecto. La reflexión que nos queda es que esta dura crítica a la funcionaria, es síntoma de lo escasamente sensibles que han sido los últimos gobiernos municipales y estatales hacia la cultura. Pero no sólo en lo que a la atención de artistas se refiere, sino también por el desinterés hacia el patrimonio cultural. Nada más echen una mirada al centro histórico de Torreón y al estado tan deplorable de sus edificios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario