No sé si fue un regreso precipitado a actividades académicas y la post producción de la última revista que edité, pero caí presa del insomnio a mitad de semana, ¡caray! Casi lo tenía previsto. Un cambio de rutina me lleva a alteraciones en el sueño de inmediato. Mi natural estrés, que ya no me sorprende tanto.
Pero reflexionando un poco en lo positivo que puede traer un insomnio, caí en cuenta de la aceleración de pensamiento en que se puede convertir una noche en vela. ¡En serio!, es como darle un repaso rápido a El Aleph de Borges o teclear una palabra al azar en el buscador Google y encontrarse con millones de páginas a la velocidad de tres segundos…
¿Qué suele uno hacer cuando aparece el insomnio? En mi caso, cuando estudiaba la maestría me tomaba tiempo para leer una lección pendiente. Y ahora reconozco que pocas veces he retomado el libro de cabecera en las noches de insomnio. Lo único que hago es decirle a mi mente: “ya relájate”, pero sucede todo lo contrario.
A propósito de todo esto, un día después me encontré en el diario español EL PAIS con un artículo que hablaba sobre las cosas que hemos ido perdiendo a través del tiempo. Desde una palabra que cayó en desuso, una vieja loción famosa en los 80’s, el traje de baño de rayas de los italianos, el spray a kilos en el cabello o la bolsa del mandado tejida que se usaba en lugar de las bolsas de plástico. Un escritor se dio a la tarea de hacer una especie de diccionario de los objetos, costumbres, palabras, películas, canciones y todo lo que ha caído en desuso.
Curiosamente el insomnio nos puede llevar a esto. A recuperar no solo viejos recuerdos, también instantáneas de la vida, de lo que hicimos ayer, hace dos horas, hace 12 o hace un par de semanas. Del último viaje y más allá en el tiempo, de alguna comida después del regreso de clases de la primaria cuando mamás nos recibía con unas ricas entomatadas y agua de melón. El insomnio puede ser un deleitoso ejercicio de recuperación de los objetos, los momentos, las horas, los días, los colores. Y a una velocidad, de verdad, impresionante. Claro, que eso en el mejor de los casos, porque a veces el insomnio nos mete en un espiral de problemas mentales sin resolver, de nuestras preocupaciones cotidianas, ocasionando las mayores de las veces una frustrante ecuación sin respuesta.
Por tal motivo, he resuelto que el insomnio, cuando de plano no pueda ser finiquitado con la televisión, la lectura, o una plática, sea como ese diccionario mental de recuperación de cosas perdidas. Y lo ideal sería poder escribir nuestra lista al amanecer. ¿No lo creen?
No hay comentarios:
Publicar un comentario