La cultura al aire
jueves, 14 de mayo de 2015
Por fin, 500 noches para una crisis
sábado, 7 de marzo de 2015
Enriqueta: bajo el oro del desierto
sábado, 7 de febrero de 2015
Bienvenido el Nacional de Danza
lunes, 26 de enero de 2015
Prensa No Disparen...
sábado, 12 de febrero de 2011
Mundo de susurros
Hay momentos en que el ‘afuera’ es el sitio más temido. Afuera todo: el peligro, el deseo, el frío, el viento, el ruido, el desasosiego, la ambulancia, el trueno, la suciedad y luego también, la libertad. Cuando somos adolescentes, jóvenes y en parte de nuestra vida adulta, siempre queremos vivir ‘afuera’. No podemos perdernos nada, no queremos dejar de escuchar, de ver, de vivir al filo de todo.
Nunca esperé que de pronto, me tocara abrir el espacio a los interiores, al entorno de la luz tenue, al silencio, a la contemplación, al recogimiento. Al mundo de susurros. Las pestañas onduladas, un párpado perfecto, labio inferior de infinita ternura, labio exterior de no quiero dejar de comer de ti… mentón estético, suavidad, humedad, alegría, asombro.
Nunca podría resumir mi experiencia de madre en estas líneas. No sé ni cómo decir que, así como lo esperaba y los demás lo decían: todo ha cambiado. Es así, una vida distinta, sin saciedad en nada, sin autocomplacencias repetidas, sin autonomía. Es una entrega, eso es.
Pero parte de ese extraño, irrenunciable y amoroso tiempo que vivo es el tener que estar en el ‘adentro’ y aprender a quererlo. La casa que asfixia, en algún minuto del día, se convierte en el lugar de donde uno nunca querría salir… al lado, su rostro, un sweter rojo, una mano suave, amplia y libre, no importa que el llanto anterior haya sido inconsolable. Su paz me cura, me vuelve otra, me purifica.
Aun no dejo de frustrarme por no comprenderlo, porque de sus labios salgan pucheros y luego llanto, lamentos que no sé cómo remediar. Y tampoco logro comprender su mundo de contrarios: de llanto y de sonrisa casi instantánea, de quebranto, de incomodidad y luego de dulce sueño. Cada cambio me sorprende, peo a veces me quiebra. Soy absolutamente vulnerable a sus balbuceos, a su noche de quietud y noche de quejas, a su mañana de: no quiero estar solo aquí y a su tarde de miradas que caen cuando el sol se esconde.
Ignoro el mañana, después de los seis meses y el primer año. Ignoro qué tiempo volverá a ser el mismo y cuándo mis otras satisfacciones volverán a dibujarse, pero por ahora, sé que quiero estar adentro, siempre adentro de su mundo de susurros.
A Silvestre
Febrero de 20011…
martes, 8 de diciembre de 2009
La Cultura al Aire
Por Adriana Vargas
En los últimos meses del año Coahuila y la Comarca Lagunera se han puesto en alto en méritos que tienen que ver con la cultura y el arte: se llevó a cabo en Torreón el Congreso Internacional de Museos “Intercom 2009” con sede en el Museo Arocena, un encuentro al que acudieron exponentes del arte plástico y el quehacer museístico de más de 20 países.
También escritores coahuilenses fueron laureados con premios, tal es el caso de Carlos Reyes que presentó recientemente su novela “Trasvesti”, la cual resultó ganadora del Premio Binacional de Novela “Border Words” en Tijuana. Y una vez más el talento literario lagunero estuvo presente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), con la presentación de la novela “Leyenda Morgan” de Jaime Muñoz Vargas.
Los méritos de los creadores laguneros no terminan aquí. La Camerata de Coahuila presentó a los medios laguneros el 8 de diciembre su cuarto disco compacto “Aconcagua” una nueva grabación con el bandoneonista César Olguín de obras del genial compositor argentino Astor Piazzolla. El disco es producido por la casa disquera “Quindecim Records” que promete una distribución nacional e internacional.
Lo más importante es que al final del año no ha habido semanas o días en que no tengamos noticias agradables de lo que los artistas laguneros están haciendo en beneficio del crecimiento cultural. Pero no siempre las noticias van acompañadas de decisiones correctas en cuanto a gestión cultural se refiere.
A finales de noviembre el Instituto Coahuilense de Cultura realizó cambios en la administración de la región lagunera. Jaime Hinojosa, quien era director del Centro de Iniciación Artística Pilar Rioja (Cinart) fue removido de su puesto y su lugar ha sido ocupado por Julia Meléndez, quien hace la función de coordinadora del centro que recibe diariamente a más de 400 personas en todas las disciplinas artísticas, además de contar con un teatro e instalaciones adecuadas para la práctica profesional de la música y la danza.
El maestro Jaime Hinojosa, no sobra decirlo, se encuentra entre los artistas que habitan en La Laguna con más larga trayectoria tanto en el lado de la ejecución (fue bailarín por más de 20 años del Ballet Independiente de México) y por el lado de la dirección (ha sido director de la compañía lagunera de danza Mezquite por 12 años, maestro de la Escuela Superior de Danza y coreógrafo).
La decisión de mover a Hinojosa de su función, que sólo ha sido justificada por personal del Icocult como parte de cambios administrativos sin más, aun tiene a muchos laguneros desconcertados por el destino que tomará la institución cultural.
No cabe aquí demeritar el trabajo que apenas empieza a realizar Julia Meléndez en el Cinart, eso en el futuro habrá de juzgarse por la comunidad cultural: alumnos, maestros y creadores. Pero sí vale la pena reflexionar en torno a la importancia que se le da a proyectos artísticos y a las personas que trabajan en ellos por vocación.
Con la salida del maestro Hinojosa del Cinart, queda la duda de si el proyecto que él ha forjado desde hace 12 años de una escuela profesional de danza (que ya empieza a dar frutos pues cuenta con más de 40 alumnos), de verdad será apoyada por algún patronato, institución o mecenas de la cultura.
Por fortuna sabemos que la vida de un creador artístico, no empieza ni termina con su trabajo en alguna institución cultural. Sabemos que muchos se casan con algún gobierno que los patrocina o les da puerta abierta a la producción de sus obras.
Pero eso no ha ocurrido con el proyecto de danza contemporánea, pues Jaime Hinojosa ha trabajado para el Gobierno de Coahuila como director del Cinart, pero la compañía Mezquite y la Escuela de Danza no cuentan con presupuesto alguno.
Está por comenzar un nuevo año con nuevos funcionarios municipales en todo el Estado. Por lo que se refiere a la cultura será momento de que los ediles reflexionen bien a quién delegarán la gestión de esta importante área de crecimiento y desarrollo social.
Porque solo el futuro nos dirá si las decisiones tomadas por actuales directivos estatales en cultura han sido las correctas, y si lo que harán los o las próximas directoras de cultura municipales irán en beneficio de proyectos educativos y artísticos, verdaderamente relevantes y duraderos.
Nota: Publicado también en http://www.coahuiltecamedios.com/
viernes, 6 de noviembre de 2009
Recordando a Simone… (con todo y su Sartré)
Me animé a escribir un artículo sobre la libertad de las mujeres al leer una pequeña biografía de Simone de Beauvoir, por la escritora española Rosa Montero en el libro “Historias de Mujeres”. Y digo que me animé por si acaso se considerara trillado el tema. No obstante, esa libertad es algo que cuesta mucho construir.
Sabemos que las mujeres mexicanas cada vez más se sienten seguras de esperar para tener esposo e hijos. Que muchas deciden no tenerlos a ambos, o eligen el matrimonio sin hijos o los hijos sin padre – esposo. Pero aún así, ¿cuántas realmente se animan a casarse sin temor a divorciarse?, ¿a emprender un viaje largo sin rendirle cuentas a nadie?, ¿a iniciar un negocio sin el apoyo de un hombre o de alguien más?, ¿a tener por amante una mujer, o varias, o varios o de ambos sexos?
No defenderé ninguna preferencia sexual, ni criticaré a aquellas mujeres que sólo decidan llevar la vida conforme a las leyes civiles y religiosas. Pero sí merece la pena reflexionar, ¿hasta qué punto nos hemos dado permiso de ser libres para construirnos a nosotras mismas?
No me considero parte de un grupo de mujeres frustradas de no hacer lo que les gusta, de no estar con la persona que aman, de odiar a todos los hombres y tener conflictos sentimentales con la figura paterna y cualquier atisbo de masculinidad.
Pero, caray… cuando uno lee la biografía de la Simone, es envidiable ese grado de libertad, aun cuando esa libertad implique un auto castigo. El alma gemela de Sartré, podríamos llamarla, creció en los años veinte en París, década de grandes cambios, del boom de la música, el arte, la vida en los cafés y el asomo de la libertad. Ella la tomó con tal ánimo que se despojó de todo tipo de prejuicios, se quitó a cuestas el breve legado de moralidad inculcado por su familia y se dedicó a la reflexión, a la introspección existencial.
Pero también se entregó, pareciendo olvidarse del amor a sí misma, a la admiración total por Jean Paul. A la complacencia absoluta hacia sus deseos y sus engaños que los llevaron a compartir amantes de ambos sexos.
Pero no sólo por eso es que me propuse recordar aquí a Simone “Castor”, como la llamaba Sartré. Sino por ese ímpetu de ser generosa con su libertad, con el conocimiento y con todo lo que significaba enriquecer su propio espíritu.
Dice Rosa Montero sobre la filósofa francesa: “Simone, el Castor, la inmensa Simona que gravitó sobre generaciones de mujeres con su rotundo ejemplo de fuerza e independencia, era al parecer así en su vida privada: laboriosa, precisa, congelada. Implacable en la construcción de su vida y en su relación con los demás”.
Y en ese espíritu de fuerza ha estado inspirada la obra y camino de muchas feministas por el mundo. Qué mejor lección nos dio la Simone, ese poder de fundar y re fundarse a sí misma.

