Por Adriana Vargas
Quienes formamos parte de
una generación a la que maestros como Sabina y Serrat nos acogieron, sin que
tuviéramos que ser de izquierda
radicales, o sin que tuviéramos 40 ó 50 años, simplemente porque nos
enganchó una original melancolía de lo cotidiano, de la noche sin esperanza; la
noticia nos cayó como de perlas.
Joaquín Sabina ¡en
Torreón! Este 2015. 16 de mayo Coliseo Centenario. Un año con tan escasas
buenas noticias, un año electoral, con sabor a lo mismo de siempre. Y viene a
un centro de espectáculos, donde por igual llega Arjona que Camila o Gloria
Trevi. No lo sé de cierto, pero dicen que la venta va bien y eso reconforta.
¡Sí hay un Torreón para Sabina!, ¿de pronto ya no estamos en el exilio los
que buscamos que otro tipo de música se escuche en la ciudad?
En 2007 varios tuvimos
por primera vez tan cerca un concierto de Sabina. Un genio que hace de lo rutinario, del dolor y del olvido algo poético y arrabalero al mismo
tiempo. Nos fuimos hasta Durango al Festival Revueltas y repetimos en 2009 con “Dos
pájaros de un tiro” acompañado de Serrat.
Después el flaco de Úbeda
se acercó al norte mexicano pero en Zacatecas o Monterrey. Afortunados varias
veces los mexicanos del centro y sur que han seguido su carrera. Pero aquí, en
el desierto, lo mejor que había llegado en algunos festivales de cultura fueron
los conciertos de Lila Downs, de Luis Eduardo Aute, de Eugenia León o incluso
Miguel Bosé.
Pero qué lejos estaba
Joaquín, a 500 noches y mucho más de La Laguna, pasaron muchos años para que
los empresarios del espectáculo se animaran a traer a alguien como Joaquín,
alguien que despierta mucho más que el sentimiento hacia la buena música. Se
trata de un cantautor que se burla de la realidad con inteligencia y que nos
entrega la poesía del día a día, del enfado, de la rutina, de los días grises y
del desamor.
Mucho depende de la
respuesta hacia este espectáculo, el tipo de conciertos que veremos en un
futuro en Torreón. Recuerdo que hace más de diez años Joan Manuel Serrat
ofreció un concierto en el Teatro Nazas, con entradas por encima de mil pesos…
para el tipo de público que lo sigue, sin duda fue algo inalcanzable.
La gira “500 noches para
una crisis” de Joaquín, según una de las páginas web que la promueven, ha sido
el reclamo para una gran celebración: los 15 años del que sin duda es la obra
cumbre de Sabina hasta el momento, su disco “19 días y 500 noches”.
En este concierto el
público se va a encontrar con un repertorio en el que el máximo protagonista
son las canciones de ese álbum que se interpretan de forma íntegra en su
primera parte y que se completa, como es lógico, con algunos de sus grandes
éxitos de su extenso repertorio en la parte final de un show con más de dos
horas de duración.
¡Bienvenido Joaquín!
