Para E.B.H (q.p.d)
No debemos perder este día en la memoria. El día en que enterraron a Eliseo Barrón Hernández, reportero de policiaca de La Opinión de Torreón, con once años de trabajo cotidiano, que por ahora no es preciso calificar como bueno o malo, sino simplemente decir que era honesto, honrado, un trabajo que nunca como ahora fue tan arriesgado.
Fui una de las asistentes a la despedida de Eliseo, compañero de la redacción de La Opinión, donde me inicié en la reporteada, donde pasé ocho años escribiendo, compartiendo, investigando, pero sobre todo aprendiendo de ellos: los colegas.
Es infinitamente triste despedir a alguien así: a un hombre que dejó su vida en el trabajo de informar, de decir lo que ocurre en estos tiempos en México, ya con solo pensarlo así suena atroz. Porque no recuerdo otro tiempo más triste, más pobre, más peligroso, este tiempo en que la desconfianza se lo comió todo.
Un trabajador, un reportero de a pie, de esquinas, de calles, de caminatas, de observación, con sueldos pobres, muy pobres, de largas jornadas de trabajo, con humildad. Ese fue él. Porque solo con humildad se puede creer que reporteros de provincia hagan por más de diez años este trabajo ganando tan poco dinero, y con ninguna garantía, menos ahora, de seguridad.
Yo recuerdo a un compañero sencillo, amable, jocoso. A pocos metros de mi silla de redacción estuvo él, siempre saludando, nunca pretensioso, y aguantador a lo cargado que es este oficio, a las horas de comida cuando todos comparten en una mesa y tú estás escribiendo, cuando todos quizás duermen la siesta y tú sigues consiguiendo un dato más para tu nota, y el fin de semana en el que todos se relajan y a ti te toca ir de nuevo a la redacción.
Y es poco, de verdad, poco el dinero y grande el precio que pagar. Es la satisfacción individual, lo sé, lo que nos tiene aquí, pero hoy más que nunca, colegas míos se han preguntado…. ¿pero en verdad valdrá la pena?
Detrás de estos sacrificios, están las personas en busca de un sueño, de vivir en paz la cotidianidad. Eliseo corría las carreras atléticas dominicales, jugaba beisbol, sabía aprender de los demás, escuchar a los compañeros, reírse hasta de los jefes.
Y para mí, alguien de quien aprendí. Al igual que de todos los colegas reporteros regionales, que estamos aquí y no allá en las sillas “pretensiosamente” sagradas del periodismo.
Aquí dejo esto, para Eliseo, recordando la canción de León Gieco: “Todo está cargado en la memoria, espina de la vida y de la historia”. No te perderemos.
Todo está cargado en la memoria.. Todo está guardado. Desgraciadamente el crimen de nuestro compañero es el número 50 en lo que va en México.
ResponderEliminar50 que no se han esclarecido y que lamentablemente quedan impunes. Estamos de luto y a la espera de que por fin, las autoridades hagan algo.
Aqui dejo unas frases que se le escuchaban siempre a nuestro compañero Eliseo, "Cheo".
"Fue un placer jóvenes..."
"Quiubole què mi Danix" o "Qué hay gente"..
En fin, Eliseo, créenos que fue un placer conocerte. Te vamos a extrañar...
dani Cervantes: maestra de verdad que escribe muy preciso y justo,todavia nacen personas con el perfil de Eliseo, todavia hay tela de donde cortar, todavia hay gente que se empapa del periodismo y seguro que jamás se secaran, tadavia.....
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